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Muchas veces nuestra sociedad tiende a trivializar todo lo que gira alrededor de la belleza. Sin embargo, se olvida que nuestro aspecto es nuestra carta de presentación y que mantener y contribuir a realzar nuestra belleza natural puede resultar una medicina de efectos asombrosos a la hora de superar momentos difíciles de nuestra vida.

Hoy es el Día Mundial contra el Cáncer y hemos querido ver desde la perspectiva de M2 Beauté cómo influye la vis estética en los pacientes que padecen esta enfermedad en alguna de sus variantes. Y comprobamos que, efectivamente, belleza no es frivolidad.

“El paciente, cuanto mejor se ve al espejo, mejor afronta su tratamiento”

La doctora Sonia Polo, coordinadora de la Unidad Integral del Paciente Oncológico de Quirón Salud Zaragoza, es Oncóloga Radioterápica y lleva directamente el ámbito estético de esta novedosa unidad que también abarca nutrición y seguimiento psicológico.

Desde su amplia experiencia afirma: “El paciente, cuanto mejor se ve al espejo, mejor afronta su tratamiento” y recalca que de todos los efectos secundarios visibles de un tratamiento contra el cáncer “lo que más impacta es la pérdida de pelo. Pero no solo el de la cabeza. Con la alopecia general desaparece también el pelo de pestañas y cejas y eso te hace perder la mímica de la cara”.

En la misma línea, el doctor Alexander Aslani, Jefe del Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva de Hospital Quirón Málaga, señala que “si los pacientes pierden las pestañas, pierden mucho de su expresión facial, y tienen a nivel estético una pérdida muy importante que puede causar un trauma”.

Para muchos doctores hoy es un objetivo esencial paliar los efectos psicológicos de los cambios estéticos producidos por la enfermedad para mejorar los resultados de los propios tratamientos gracias al cambio de actitud de los pacientes.

“Estoy enfermo, pero no tengo por qué parecerlo”

“Es lo que sienten nuestros pacientes y nosotros les ayudamos para que los efectos secundarios de los tratamientos dejen la menor secuela física posible”, afirma la doctora Polo. “Intentamos que de nuestra consulta salgan siempre con buen ánimo. Por ejemplo, organizamos talleres de maquillaje y les invitamos a que salgan sintiéndose guapas, que aprovechen para salir fuera y hacer algo especial”.

“Con los nuevos tratamientos cosméticos hemos conseguido repoblar cejas y pestañas hasta los niveles anteriores a someterse a los tratamientos médicos”

La estética oncológica continúa avanzando en su reto de encontrar soluciones a las alteraciones visibles que sufren los enfermos de cáncer. Desde las prótesis de cabello, “que hoy son de mucha mejor calidad y más asequibles que hace apenas unos años”, destaca la doctora Polo, hasta “los nuevos tratamientos cosméticos con los que hemos conseguido repoblar cejas y pestañas hasta los niveles anteriores a someterse a los tratamientos médicos”, como señala la doctora Mónica García Soto, de Vithas Xanit International Hospital.

La cosmética en pacientes oncológicos

La doctora Polo nos explica cuál es la pauta que sigue con los enfermos que van a someterse a un tratamiento de quimioterapia que sabe que va a provocar alopecia: “Antes de iniciarse el tratamiento, prescribo los productos de M2 Beauté para que se fortalezcan los folículos de cejas y pestañas. Así, cuando se inicia la quimioterapia llegamos a conseguir que en ocasiones mantengan hasta un 40% de sus cejas y pestañas en lugar de perder todo el vello facial”.

“Después”, continúa, “una vez finalizada la quimioterapia, siguen con el tratamiento de M2 Lashes y M2 Brows y en un mes están perfectas”. Porque, eso sí, “son todavía muchas más las mujeres que acuden a la unidad de estética que hombres”.

Si la belleza nunca debió verse como algo frívolo quizás esta reflexión en un día tan especial nos haga plantearnos la importancia de cuidar nuestro aspecto y potenciar nuestras cualidades naturales. Sobre todo cuando la vida presenta retos como esta enfermedad.

Desde M2 Beauté, todo nuestro apoyo a los pacientes oncológicos y a los profesionales que hacen más llevadero este trance que la investigación científica pretende convertir en una enfermedad crónica con la que podamos mantener una vida plena.